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Feliz Final

 Habría que consultar la carta natal de Juan Martín Del Potro con una astróloga, buscar y tratar de determinar qué conjunción de astros están dibujando este presente magnífico que insiste en ponerlo en primer plano y señalarlo como el artífice de esta satisfacción que está trayendo al mundo tenístico nacional, desde sus logros en el circuito hasta este alivio que nos coloca en una nueva final de Copa Davis. En el post de ayer habíamos pronosticado final con llanto de Delpo, y si bien esas lágrimas no se materializaron como tales, la emoción final por sentirse artífice de este logo, lo debe haber dejado a un paso de eso.

El dueño de la fiesta

El dueño de la fiesta

El día lo abrió David Nalbandian,  quien no tenía el mejor de los escenarios para su función. Además de estar cansado por sus dos jornadas anteriores, David debía afrontar el hecho de que del otro lado tenía a un jugador que necesariamente no podía jugar peor de lo que lo había hecho en su primer presentación. Encima, la putita de su esposa se hizo presente en el Parque Roca, desvaneciendo así sus temores bien fundados de que le estaría metiendo los cuernos. Esto al gordo no le incumbía, pero dado su cansancio y el pobre nivel tenístico que mostró este año, requería de la mayor cantidad de ayudas posible.

Fuera de órbita

Fuera de órbita

Fiel a su temple copero, David arrancó muy prendido en el partido, trató de imponer su juego y hasta cierto punto pudo hacerlo. Se le facilitó todo por la enorme cantidad de errores no forzados del Conejo, quien en los primeros games del partido pareció que quería repetir el papelón del día viernes. Sin embargo Davydenko comenzó a jugar mejor, o mejor dicho, a errar menos.  Eso provocó que el cordobés ya no ganara tantos puntos de forma gratuita, sino que debía ganarlos en serio. Esto presentaba un gran problema para David, porque teniendo en cuenta que enfrente tenía una maquinita que devolvía todo, lo forzaba a tener que definir puntos con winners más “jugados”, y precisamente en este terreno es donde más se nota el déficit tenístico por el que está pasando el entrañable gordo. A Nalbandian le está faltando pimienta a su juego, si bien puede llevar adelante los puntos, lograr buenos ángulos y tirar algún que otro chiche, lo cierto es que a su juego le falta contundencia, puede generar volumen de juego, pero no puede resolverlo.

Frustración

Frustración

Su otra carencia es aún más evidente: su estado físico. Es notorio los problemas que el cordobés tiene cada vez que necesitar ir a los costados cuando el abren la cancha, llega demasiado jugado y sin muchas probabilidades de hacer algo interesante con esa bola, lo cual lo deja a merced de la contundencia de su rival. El otro aspecto donde se nota que no está tan bien en lo físico, son sus pocas expediciones a la red, lo cual de hacerlo, podría suplir un poco esa merma de tiros ganadores por la que pasa. Con carencias y todo, el gordo dio todo. Este mismo partido jugado en el circuito, David lo perdía en dos set y por paliza, pero el amor propio que siente cuando defiende los colores argentinos, lo llevó aún más allá del límite, ese mismo límite que superó cuando venció a Soderling en un quinto set para que hoy podamos estar disfrutando de una nueva final de Copa Davis. Hay que sacarse el sombrero frente él, y esperar por una mejoría en su estado físico y tenístico, porque lo que viene es aún más duro y sólo con un Nalbandian al 100% podremos darnos el gran gusto.

Conejo Afilado

Conejo Afilado

Lo de Juan Martín Del Potro fue mucho más claro, porque fue escrito con contundencia. Como también habíamos anticipado ayer, al pobre Andreev se le haría imposible sostener la potencia de Del Potro desde el fondo de la cancha. Pudo hacerlo durante un set, pero inevitablemente no podría sostenerlo más que eso. A medida que Andreev iba perdiendo capacidad para sostener al jugador de Tandial, éste crecía en confianza y contundencia, se alimentaba de un público a quien tiene cada vez más embelesado, y con una desfachatez propia de un pibe, sentenciaba el final del sombrío temor que en el Parque Roca había quedado en el aire luego de la caída de David Nalbandian.  Cumplido su designio astrológico, Del Potro no sólo nos puso en la final, sino que con su nivel de juego, nos dejó la sensación de que ganarle a España en nuestra tierra, es una tarea menos titánica de lo que pronosticábamos 3 meses atrás.

Sin Techo

Sin Techo

Dicha final está lejos, y toda tentativa de pronóstico no es más que pura audacia, pero queda la sensación palpable que al igual que la final que perdimos frente a Rusia en el 2006, la clave del triunfo puede estar en el dobles del día sábado. El discutible error que cometió Mancini en la formación de pareja que dispuso ayer, pudo haber dejado una clara lección de cara a esta nueva final, y es que al menos David no está para jugar 3 partidos consecutivos. Teniendo en cuenta esto último, y asumiendo la importancia que podría tener el dobles, sería descabellado pensar en un David Nalbandian que juegue el primer single y el dobles, dejando a otro jugador para el día domingo?  Si esto no es así, habría que formar una pareja de dobles ya y ponerla a jugar en cuanto torneo haya disponible, porque esa puede ser la clave de una final que no queremos que se nos vuelva a escapar.

Buenos Muchachos

Buenos Muchachos

A los muchachos que hicieron posible esta nueva esperanza, Gracias Totales!

 

 

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