Ilusiones de Copa Davis.
Luego del último Grand Slam del año, la temporada tenística empieza a tener un aire de despedida. Si bien faltan jugar aún dos Master Series, lo que allí suceda será interesante para saber cómo se configurará la lista definitiva de jugadores que ingresan al torneo de maestros. Pero para nosotros los argentinos el horizonte tenístico está mucho más cerca, más precisamente en la semifinal de Copa Davis que deberemos jugar frente a Rusia.
Hablemos claro, estamos cagados porque colectivamente hablando, el equipo argentino está en uno de sus peores momentos en mucho tiempo. Nalbandian tuvo un pésimo año y lo de Cañas fue aún peor. El gordo Calleri, como siempre, anduvo de altibajos. Encima Pico Mónaco, que venía jugando en gran nivel, tuvo que lidiar con problemas que lo hicieron perder estado y mucho tenis. Pero a no llorar, porque durante los últimos meses presenciamos la súbita aparición de Juan Martín Del Potro; y admitámoslo, no pudo ser en mejor momento.
Poner en la cancha a un David Nalbandian, que más allá de su estado actual siempre rinde un plus jugando la David, y por el otro lado a un Del Potro que está con mucha confianza y ya demostró que rinde muy bien cuando le toca jugar para su seleccionado, no es poca cosa. Si a esto le sumamos el marco que seguramente tendrá el Parque Roca, y cómo se hará sentir la patria futbolera, debemos admitir que llegamos a la serie con una ventaja que deberemos saber manejar.
Ese favoritismo se erige también desde el mal momento que está pasando el equipo ruso, que además de tener algunos problemas por las primas que pretenden algunos de sus jugadores, algunos de ellos no están en su mejor momento. Por empezar, zafamos de Mijail Youzhny, el hombre de las automutilaciones está más o menos como Mónaco, mal y con poco tenis. El gran Marat Safin viene errante, y si bien hizo un gran Wimbledon, queda claro que aquella fue la excepción a su presente. Además, como bien sabemos, el polvo de ladrillo no es su superficie favorita, así que posiblemente veamos mucho fastidio y presenciemos la destrucción de gran parte de su equipo de raquetas.
El U.S. OPEN que finalizó el día lunes reveló dos cosas respecto al equipo ruso. La primera, que el Conejo Davydenko viene pendiente abajo. No está jugando bien, falto de confianza y errando mucho más de lo que nos tiene acostumbrados. Si a esto le sumamos el hecho conocido por todos de que es un pecho frio, estoy en condiciones de asegurar desde esta humilde columna tenística, que el entrañable Conejo perderá sus dos partidos. Si es que juega dos, cosa que tendrá que verse. La segunda cuestión que dejó claro el U.S. OPEN es el buen momento por el que está pasando el apático Igor Andreev. Fue tal vez el que mejor partido le hizo a Roger Federer, aún con todas sus limitaciones, que se profundizan cuando debe jugar sobre canchas duras. Pero en Buenos Aires será diferente, el polvo es lo suyo y seguramente habrá que matarlo para ganar cada punto. Andreev es EL hombre a vencer en esta semifinal.
Habrá que ver qué sucede con el dobles. Luli Mancini dijo hoy que su idea es guardar a Nalbandian exclusivamente para los singles. Si es así, hay grandes posibilidades de que el dobles lo conformen Cañas – Calleri, una dupla nada despreciable, pero que seguramente no tendrán un partido nada sencillo frente a la hipotética pareja Dmitri Tursunov – Marat Safin. Pero seguramente habrá que ver cómo quedan las cosas después del primer single, recién allí Mancini resolverá qué hace con el dobles, que dado lo apretado de la serie, puede llegar a definir el pasaje a la tan deseada final.
La conclusión es que hay que vérselas con Igor Andreev, ése ruso de piernas curvadas, y golpes estéticamente horribles (ni hablar del saque) que a fuerza de sacrificio se adaptó al circuito grande y ahora nos preocupa qué podrá hacer frente a nuestras dos mejores raquetas.
Por último es menester aclarar algo. Tenis Champagne, haciendo gala de su nombre, condena y rechaza toda futbolización que se quiera hacer de este precioso deporte, pero si de algún modo la catarsis se hace imposible de retener y el deseo de lanzar epítetos contra los jugadores rivales asalta sus gargantas, entonces sepan, queridos amigos, que el querido Andreev entiende perfectamente el español, así que sean originales y pienses bien qué van a gritar, si vamos a ser mal educados, también seamos efectivos.
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